Esperando Estambul, no Constantinopla




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–Constantino VII, emperador de Oriente, dio al Asia Menor el nombre de Anatolia; significa País donde el sol nace... Quiero advertirles que los turcos somos europeos como ustedes. (...) No han de tenernos miedo. Europa siempre ha oscilado, respecto a nosotros, entre el temor y el encantamiento: a Europa siempre le atrajo el riesgo... Aquí nació la civilización occidental; con Tales de Mileto, con Anaximandro, con Heráclito. Aquí nacieron los dioses, los héroes y los apóstoles cristianos; La Rauda y la Odisea. Aquí estuvieron dos de las siete maravillas del mundo...
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–El café, el sorbete, la otomana, el diván y las pasas son inventos turcos ¿Y quién no ha oído nombrar, o no ha probado, las delicias turcas? Nuestros baños, señores, son famosos en el mundo entero. (...) Cuando ustedes todavía estaban en la oscuridad de la Edad Media, nosotros vivíamos en un mundo de placeres y voluptuosidades... No todos, claro.
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–Estambul hoy no es más que lo que no ha sido nunca. (...) Está a caballo entre dos mundos, entre dos mares, entre dos continentes. Los turcos decidimos llamar a la antigua Constantinopla con tres palabras griegas; eis ten polin, Istanbul, que significa dentro de la ciudad, donde ya estamos, como ven. Aunque hay quien asegura que Estambul fue la torpe manera de pronunciar los romanos Constantinopla: torpe y apresurada...
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Antonio Gala, La pasión turca