—Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir —espiraba y expiraba Roy Batty en lo que podría haber sido un épico final para Blade Runner.

— Si por lo menos hubieses hecho alguna foto... —habría pensado en silencio Rick Deckard (privado de su inicial capacidad para la introspección en voz alta) si hubiese poseido el mejor espíritu photobloggero.

Medio footage antes, durante el abrazo nietzscheano de Batty al padre creador Tyrell, creíamos que las motivaciones de los replicantes tenían que ver con una muy humana preocupación por la caducidad. La última frase del nexus-6, sin embargo, expone con claridad que el temor a la muerte no es otro que el temor al olvido. Explicamos ese temor por una poco fiable memoria y extrapolamos nuestra ineptitud para el recuerdo a los que, creemos, deberían ser garantes de nuestra inmortalidad.

Las fotos familiares que Leon, el más frágil emocionalmente de los nexus-6, esconde en un mueble de su apartamento; la foto en que Rachel aparece junto a su madre y que enseña a Deckard en un desesperado intento por demostrar su naturaleza humana o el extenso árbol genealógico de imágenes viradas en sepia que el propio Deckard exhibe en su domicilio apuntan en el film hacia la tendencia contemporánea de ratificar la propia identidad y su entorno a través de la imagen; es un proceso cognitivo del Yo que parece necesitar más del recuerdo perceptivo que de la experiencia adquirida o de las características subjetivas del individuo. Conformar el álbum de nuestra vida parece, en este sentido, la garantía que certifica nuestra autenticidad y nos diferencia de posibles réplicas.

Paradójicamente, el interés que los nexus-6 muestran por construir recuerdos gráficos para acercarse más a una cierta humanidad ha sido el principal argumento que muchos seguidores de Blade Runner utilizan para asegurar que el cazador Rick Deckard es en realidad otro replicante. Y es que el álbum fotográfico puede confirmar nuestra singularidad (replicamos) o mostrar la mímesis de un cuadro de costumbres (somos réplica).